Cuadros de precios para la construcción Un proyecto de construcción, según la práctica tradicional, se describe mediante cuatro documentos:
Puesto que un proyecto de construcción se refiere habitualmente a una pieza singular y muy compleja, como es el edificio, para describirlo y, como parte de esta descripción, para presupuestarlo, es necesario descomponerlo en elementos relativamente genéricos conocidos como partidas o unidades de obra, que intervienen en diferentes cantidades. Estas unidades de obra, en una buena parte, son comunes a muchos proyectos, lo que permite utilizar en cada proyecto, por original que sea, gran parte de la experiencia acumulada en proyectos anteriores, propios o ajenos. Para presupuestar un proyecto, por tanto, una de las primeras tareas es descomponerlo en tales unidades de obra. El precio de estas unidades se toma habitualmente:
Durante los años setenta la publicación de referencia para precios de unidades de obra era el libro del Instituto Torroja, cuya última edición corresponde a 1979. Esta publicación contenía varios cientos de unidades de obra descritas, descompuestas y valoradas. Como alternativa existían algunas recopilaciones de precios de materiales –Construct, EME-DOS–, que se publicaban periódicamente, junto con otros libros que contenían descripciones y descomposiciones de unidades de obras sin valorar, dejando la cuestión del precio a la búsqueda por el proyectista de precios de mercado para la mano de obra y materiales en cada momento. Las unidades de obra del libro del Instituto Torroja no tenían una codificación como tal, sino que iban numeradas por orden correlativo, como "12.07" y, por tanto, no tenía sentido referirse a ellas por su número, que podría cambiar de unas ediciones a otras. Tampoco era habitual en aquél momento la presentación de las descomposiciones de las unidades de obras en los presupuestos, se usasen o no para la estimación de los precios, excepto en los cuadros de precios tradicionalmente usados en obras oficiales. La costumbre era incluir sólo descripciones y precios unitarios. Un gran esfuerzo de esos años son las Normas Tecnológicas de la Edificación o NTE. Estas normas pretendían sistematizar los conocimientos de construcción, clasificando productos y unidades de obra y recogiendo especificaciones detalladas para los mismos, que incluían dibujos muy detallados. Las normas se basaban en una codificación jerárquica nemotécnica, es decir, fácil de memorizar, que tuvo una rápida difusión, y tenían una presentación de cuidado diseño. Las NTE, sin embargo, se consideraron demasiado avanzadas para el sector, al proponer soluciones alejadas de la práctica habitual. No tuvieron, además, carácter obligatorio. Las NTE no pretendían suministrar información de precios, y de hecho sus descomposiciones no incluían referencias a mano de obra o maquinaria. Estas características dieron lugar a su utilización generalizada como libros de texto para proyectistas, pero no como referencia directa en los proyectos. El desarrollo de los años ochenta lleva a exigir a las administraciones la presentación de análisis de costes más detallados, lo que también resultaba compatible con una mayor y mejor normativa para la construcción y una situación de mayor competitividad y profesionalidad en la redacción de proyectos. Sin embargo, desde la desaparición de la publicación del Torroja se produce un vacío de cuadros de precios que, además, coincide con la aparición en 1980 del primer programa de presupuestos español para un ordenador personal, Presto. Aunque la necesidad de un cuadro de precios es común para los proyectistas manuales y para los automatizados, éstos últimos son los más beneficiados de la existencia de información abundante, puesto que el ordenador está capacitado para almacenarla, buscarla y recuperarla, y no tanto para improvisar soluciones cada vez distintas a problemas muy parecidos, más propia del trabajo manual. No es hasta 1984 cuando aparece el primer cuadro de precios de la etapa moderna, publicado por el Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya, ITEC, fundación privada uno de cuyos principales patronos es la Generalitat de Catalunya. El cuadro de precios del ITEC pretendía formar parte de un sistema mucho más complejo que la simple lista de unidades de obra, dentro de una modelización idealmente completa e integrada del proceso constructivo. Estaba, por tanto, muy estructurado, jugando la codificación un papel muy importante en la coherencia del conjunto, así como la estructuración en conceptos y capítulos. El cuadro del ITEC no pretendía tanto la exactitud en los precios como la correcta descripción de las unidades desde el punto de vista constructivo, con el objetivo de mejorar la calidad del proceso de proyecto y ejecución:
Otro efecto del cuadro de precios del ITEC era potenciar la capacidad normativa de Cataluña en el ámbito de la construcción, suministrando una referencia oficial, así como formar parte de la estrategia de normalización lingüística del catalán. Las instituciones oficiales de Cataluña exigieron desde el primer momento la utilización del cuadro de precios del ITEC en las obras controladas por ellas, tanto desde el punto de vista de la codificación y del uso de sus contenidos descriptivos como, a veces y con diferente insistencia y resultados, de los mismos precios que figuraban en los cuadros. En 1986 aparece la primera edición impresa del cuadro de precios del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Guadalajara. Este cuadro tenía características diferentes de las del ITEC:
El cuadro de Guadalajara se popularizó muy deprisa entre los proyectistas por cumplir muy bien sus objetivos y ser de sencillo uso y comprensión, así como por no estar vinculado expresamente a ningún organismo o comunidad autónoma, lo que le convierte en un punto de referencia más o menos objetivo e independiente de zonas geográficas y corporaciones. La explosión de los cuadros de precios Desde mediados de los ochenta se produce una verdadera explosión de cuadros de precios, ya que muchos Colegios Oficiales de Arquitectos y de Arquitectos Técnicos, algunos Ayuntamientos y casi todas las Comunidades Autónomas pretenden tener su cuadro, con los objetivos más o menos explícitos de:
Y muchas veces encauzar las aspiraciones de departamentos y consejerías recién creados en las autonomías, no ser menos que otras y adoptar rápidamente un papel de control en el sector de la construcción. Razones, en cualquier caso, muy parecidas entre todos los redactores, desde el ITEC en adelante. Un resumen de los redactores más conocidos es el siguiente:
A los que se pueden añadir otros, más especializados por sectores:
La situación generada por esta diversidad de cuadros suscita varios comentarios. Es imposible combinar conceptos de unos y de otros cuadros, traspasar información entre proyectos basados en diferentes cuadros de precios, comparar y presupuestar proyectos, usar la experiencia previa para proyectos futuros, etc. Sirva como ejemplo la codificación de un elemento sencillo, el agua, en diferentes cuadros de precios con soporte oficial.
Es importante darse cuenta de que una codificación distinta no consiste simplemente en que se asigna un código diferente para un mismo concepto, sino que también son diferentes 'referentes', que hacen alusión a conceptos de diferente cobertura semántica, más o menos amplios, más o menos solapados entre sí, etc. Como consecuencia, no puede realizarse un diccionario de equivalencias concepto a concepto. Veamos como ejemplo las definiciones encontradas para los siguientes conceptos, probablemente de los más sencillos y comunes que caben en un cuadro de precios para la construcción, en algunos de los cuadros de precios oficiales más difundidos.
Ámbito de aplicación y respaldo político diferente Para trabajar en diferentes autonomías o incluso para diferentes organismos, y dependiendo del poder de cada entidad para imponer el uso de sus datos, es necesario usar cuadros de referencia distintos. A todo ello se añade que su calidad, nivel de desarrollo, mantenibilidad a largo plazo, capacidad de ampliación, etc. son muy desiguales. Además, los cuadros de precios oficiales, junto con la codificación y descripción suelen imponer o al menos sugerir detalles de diseño general del presupuesto, como:
Algunos de estos cuadros de precios oficiales se comercializan más o menos solapadamente vinculados a determinados programas de mediciones y presupuestos lo que, además de ser una clara restricción a la libre competencia y un abuso de posición de dominio, imponen nuevas exigencias a los usuarios. En unos casos, porque la administración exige la entrega de los presupuestos directamente en el formato interno de estos programas específicos minoritarios. Otras veces, porque muchos proyectistas y empresas constructoras piensan que la presentación de documentos impresos generados evidentemente por programas diferentes al 'oficial' puede repercutir en un trato desfavorable. Este sistema de vinculaciones tiende a desaparecer:
El formato de intercambio estándar La mayor parte de los cuadros de precios mencionados se desarrollan y entregan en soporte informático, como complemento a su edición impresa. Para que estos datos puedan ser leídos e interpretados por los diferentes programas de presupuestos existentes en el mercado se han utilizado diversos métodos. Antiguamente, como queda dicho, algunos cuadros de precios estaban vinculados más o menos obligatoriamente a un cierto programa; estos cuadros se entregaban en el formato interno del programa para que no pudieran ser utilizados por los demás programas. Otros cuadros se entregaban en formatos particulares, pero públicos. Este sistema obligaba a los redactores de programas a realizar mecanismos de importación y lectura específicos para cada uno de ellos. Aunque históricamente fue una solución muy utilizada, obligaba a un enorme esfuerzo a los redactores de programas, ya que cada cuadro de precios utilizaba un formato distinto, incluso entre sus sucesivas ediciones, modificándolos sin aviso previo y sin entregar una documentación suficiente y clara. Alrededor de 1988 los redactores de programas y de cuadros de precios acordaron el diseño de un formato de intercambio que uniformizara la descripción informática de cuadros de precios y de presupuestos para la construcción, de forma que cualquier programa pudiera recuperar la información generada por otro programa. Este primer formato se llamó FIS 1. Sin embargo, un formato de intercambio de este tipo permite transmitir información, pero no asegura que el significado de la información sea compatible entre el emisor y el receptor. El sistema de intercambio puede establecer la estructura de campos a intercambiar, es decir, su orden, el tipo de contenido y su formato, pero no determina la organización del cuadro o el presupuesto, la codificación o incluso el idioma utilizado. El sistema garantiza por tanto el traspaso de códigos, pero no impone un tipo de codificación, es decir, resuelve el problema del intercambio desde el punto de vista informático, pero mantiene el problema de la combinación y la comparación de información exactamente en el punto en que se encontraba previamente respecto del trabajo manual. El formato de intercambio FIS 1 cumplió el objetivo de que los cuadros de precios pudieran ser leídos por los diferentes programas de presupuestos. Sin embargo, el FIS 1 no sirvió para el intercambio de información entre agentes del sector de la construcción, como proyectistas, constructores y clientes, debido a que la informática no estaba tan difundida –falta de masa crítica– y a deficiencias del propio formato, como la incapacidad de intercambiar mediciones. El grupo que dio origen al FIS 1 siguió trabajando en la mejora de los formatos de manera continua. En 1990 el formato había alcanzado todas sus posibilidades y había demostrado sus limitaciones. Esta fecha coincidió con la presentación de un nuevo formato patrocinado por la CAM, más avanzado que el FIS 1. El grupo de trabajo del formato de intercambio aceptó el formato propuesto por la CAM –impuesto inicialmente como "hecho consumado"– para evitar duplicidades, a cambio de que la CAM actuase a partir de ese momento como un miembro más del grupo y aceptase la evolución del formato por consenso. El formato resultante se llama Formato de Intercambio Estándar Base de Datos de la Construcción ó FIEBDC. El FIS 1 no fue derogado, pero ningún programa actual lo contempla debido a sus limitaciones. El grupo de trabajo inicial estaba formado por las empresas de programas más importantes y por los siguientes redactores de cuadros de precios:
El formato FIEBDC ha evolucionado en los últimos años y ahora integra presupuestos, mediciones, gráficos, pliegos de condiciones, descriptores y proveedores comerciales en un sistema relativamente homogéneo, bien estructurado y ampliable. Muchas de sus posibilidades no han llegado a ser aun utilizadas por los cuadros de precios, lo que demuestra que incluso va por delante de las necesidades. En 1996 se decidió dar un carácter más organizado a las reuniones de mantenimiento del FIEBDC y se constituyó la Asociación FIEBDC para el mantenimiento del formato.
La Asociación cuenta con los recursos necesarios para asegurar el uso del formato por todos sus socios y para actualizar sus especificaciones técnicas. Desde su fundación ha incorporado a los principales redactores de cuadros de precios y autores de programas de mediciones y presupuestos. Evolución reciente de los cuadros de precios Censo La velocidad de aparición de cuadros de precios ha descendido mucho, hasta uno al año en los últimos cinco años de la década de los noventa. Algunas instituciones han encargado la redacción de su cuadro de precios a los autores de otros precedentes, que crean una versión adaptada de su cuadro original. Los últimos cuadros aparecidos están especializados en subsectores concretos, como la jardinería o las instalaciones y se dirigen, además de a los agentes tradicionales de la construcción (arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros de caminos, constructores o promotores) a los profesionales de esos subsectores (ingenieros agrónomos, ingenieros industriales...). Algunas de las instituciones que, en la segunda mitad de los 80, consideraron pertinente iniciar la redacción de un cuadro de precios, están comprobando que las ventajas que se derivan de esa iniciativa no son proporcionales a los costes de mantenerla. Como consecuencia, algunos cuadros han dejado de editarse y muchos han reducido su ritmo de actualización. Contenido La estructura del contenido de los cuadros de precios se ha mantenido casi sin cambios desde 1995. Los cuadros paramétricos, que aparecieron en 1990, amenazaban con imponerse sobre los cuadros tradicionales; pero diez años después conviven ambos y el de mayor difusión (Centro Guadalajara) sigue siendo no paramétrico. Una preocupación histórica de los autores de cuadros de precios ha sido la protección contra la duplicación no autorizada, que la misma naturaleza de un cuadro de precios dificulta establecer. ITEC ha sido la excepción, protegiendo el cuadro por medio de un ejecutable que lo gestiona, que es el que está protegido. Es un método complejo, que requiere una infraestructura importante para la gestión de códigos de acceso y que resulta incómodo para el usuario, por lo que no ha sido imitado por otros autores. Una amenaza constante para los autores de cuadros de precios, especialmente para los que producen cuadros paramétricos, es la copia de su información por otros autores de cuadros de precios. Esta preocupación ha sido resuelta por la última versión del formato de intercambio estándar, aunque de momento esta ventaja sólo es utilizada por ITEC. La actualización de los cuadros suele incrementar el número de unidades de obra que contienen, de modo que añaden áreas –rehabilitación, urbanismo, instalaciones, obra civil...– no contempladas en la versión anterior; pero no suelen mejorar el modo de describir las unidades de obra, con gráficos o duraciones. Las recientes exigencias de los estudios y planes de seguridad y salud, o del libro de mantenimiento del edificio, no han sido recogidas por los cuadros de precios. Se mantienen los problemas principales, las diferencias semánticas y de codificación entre los diversos cuadros, y no hay avances significativos en la búsqueda de su solución. Soportes Los soportes utilizados por los cuadros de precios han sido siempre los aceptados por el mercado al que se dirigen, con una actitud decididamente conservadora:
Precios Los cuadros de precios aparecieron como obras literarias que se vendían a cambio de un precio. Los primeros en comercializarse, Torroja o Construc, tenían precios acordes con los de la industria editorial. Los primeros cuadros en formato digital no consideraron a sus predecesores impresos como referencia de precio y marcaron los nuevos precios del sector en unas treinta mil pesetas para un cuadro completo, en formato libros + discos. Los cuadros de precios de iniciativa pública, aparecidos a partir de 1986 llegaron a un mercado con abundante oferta. Deseosos de obtener pronto una cuota de mercado y menos acuciados por la necesidad de obtener ingresos al contar con financiación, implantaron la costumbre de regalar un número de ejemplares a su público objetivo. Desde entonces son pocos los que cuentan con el prestigio y la distribución necesarios para seguir compitiendo con un precio alto. Prospectiva El proceso de concentración iniciado por los cuadros de propósito general se mantendrá, quedando cada vez menos autores independientes. Pueden aparecer nuevos autores de cuadros de propósito general, especializados en facetas del contenido: fiabilidad de los precios, descomposiciones más estructuradas, informaciones laterales, como las mencionadas de seguridad y salud o mantenimiento... aunque lo más probable es que estas mejoras sean incorporadas por alguno de los autores actuales. Los cuadros especializados, conocedores de los subsectores a los que sirven, continuarán apareciendo. Bibliografía Cuadros de precios privados históricos EME DOS, Agenda de la Construcción, Emedos S.A., Barcelona. CONSTRUCT Revista Técnica de la Construcción, Barcelona. Bcoga, Banco de datos da construcción de Galicia, Asociación Provincial de Empresarios da Construcción da Pontevedra, Vigo, 1993 y 1994. PREDECO, Arte y Cemento, Bilbao, varios años. Sergio Pasarin Rua, Salvador Pujolas Butiña, Banco Estadístico de Costes de la Construcción, Edicions d'economia i tecnologia de la construcció, Gerona, 1983. Ha tenido varias revisiones. Estudio de Costes de la Construcción, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, Málaga 1990 y 1992. Cuadro de Precios Alicante 84, Comisión Tecnológica C.S.I. Colegio Oficial de Arquitectos de Alicante, Comisión Tecnológica Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Alicante, Alicante, 1984. Otras recopilaciones para la construcción Pedro María Rubio Requena, Fichas para redactar las Especificaciones y Valoraciones en Urbanización y Edificación, Departamento de Publicaciones, ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA, Madrid, 1972. Contiene sólo la clasificación (primer ejemplo de base de datos paramétrica) Normas Tecnológicas de la Edificación, Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, Madrid, establecidas por Decreto 3565/1972 de 23 de Diciembre de 1972, (BOE 15 de Enero 1973). Fueron redactadas desde 1973 y no hacen referencia a precios ni contienen descomposiciones como tales. Bien estructurada, jerárquica, correctamente facetada, muy nemotécnica. Manuel Lopez-Soldado Rico, Fichero de la Construcción, Dossat, Madrid. Josep Maria Jansa i Ribera Descomposicions de Preus Unitaris d'Edificacio i Obres Publiques, Col-legi oficial d'Aparelladors i Arquitectes Técnics de Barcelona, Barcelona, 1980. Unidades de Obras para Presupuestar las Unidades Civiles, ETC Ediciones Técnicas de la Construcción, Barcelona, 1978. Cuadro de precios,
Instituto Eduardo Torroja, Madrid 1969 a 1979.
Gonzalo García Muñoz - Arquitecto Noviembre 2000 |